Río Toa, fábrica de agua en el oriente cubano

Río Toa, fábrica de agua en el oriente cubano

Medio Ambiente

CubaPLUS

El río Toa, el más caudaloso de Cuba con un flujo de 31 metros cúbicos por segundo y 72 corrientes tributarias, es considerado toda una fábrica de agua en el oriente de la isla.

Su nombre proviene de una voz aborigen que significa rana, y nace en la llamada Cuchillas del Toa, área considerada Reserva de la Biosfera por la Unesco, perteneciente al grupo montañoso Nipe-Sagua-Baracoa.

Llamado también el Amazonas de Cuba, por sus tupidos y hermosos contornos boscosos y su curso serpenteante, desemboca en el litoral de la provincia de Guantánamo.

Paralelos a la costa y separados de la tierra por la corriente fluvial del Toa, se aprecian los Tibaracones, clásicos accidentes geográficos, típicos de estos parajes.

Su cuenca, de aproximadamente 1 060 kilómetros cuadrados, abarca varios municipios y es, sin lugar a dudas, la de mayor alimentación pluvial del territorio y donde se preservan las aguas más puras y cristalinas del archipiélago cubano.

Por su régimen de lluvias y su particular relieve montañoso, la zona resulta un sitio privilegiado por la naturaleza; es una de las áreas de mayor diversidad biológica e índice de endemismo de Cuba y también del Caribe insular. 

Posee este territorio una riqueza paisajística casi única que proviene de su particular entorno y de la existencia y actividad de los seres que en él se desarrollan.

Reúne diversas formas vegetales, siendo una de las más representativas las selvas lluviosas o pluvisilvas, caracterizadas por bosques exuberantes que aportan un singular patrimonio forestal. Se ha dicho que su floresta es tan tupida que el sol casi nunca alcanza con sus rayos el húmedo suelo. 

Entre las especies vegetales de mayor tamaño están el najesí, el yagrumo, el cupey y algunos tipos de palmas, pero también abundan el tibisí, el bejuco lombricero, las bellas orquídeas y los frescos helechos.

La vida animal está representada por una población de aves, reptiles, anfibios e insectos, que junto al curioso almiquí, mamífero insectívoro en peligro de extinción, conforman una sorprendente y notable fauna.

En algunos de los estudios realizados en diferentes puntos de la cuenca, se han reportado la existencia de 85 especies de aves, de las cuales 11 resultan endémicas del país y dos de la región oriental; las carismáticas cotorras y los no menos atractivos cateyes abundan en estos predios privilegiados por la naturaleza.