CubaPLUS Magazine

Las salinas de Brito, santuario de la avifauna

Alina Veranes
28 Jun 2023
Las salinas de Brito, santuario de la avifauna

Ubicadas en la Ciénaga de Zapata, el mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular, perteneciente a la occidental provincia de Matanzas, se extienden por poco más de 2000 km las Salinas de Brito, hoy en desuso, pero sin embargo un lugar convertido por la naturaleza en santuario de las aves migratorias del norte y en especial de la sin par avifauna cubana.

Las salinas de Brito, santuario de la avifaunaSolamente por complacerse con la hermosura del paisaje, llegarse a ese sitio gratificaría a cualquier amante de la naturaleza. Las viejas salinas, que tomaron su nombre del propietario a partir de 1930, hace rato no son más que unos pocos vestigios remozados de la casa principal, viejos muros de estanques e indicios de una pista de aterrizaje.

Se estima que José Brito Santos llegó a obtener ganancias que le permitieron vivir holgadamente a él y su familia. Obtenía la sal por evaporación y la transportaba en lanchas por vía marítima, pues los caminos no existían o eran infernales. Pero tampoco debió ser un negocio tan próspero, en la medida en que aumentaban los medios de refrigeración y conservación de los alimentos.

Las salinas de Brito, santuario de la avifaunaLa sal fue vital en tiempos pretéritos para los humanos y en Cuba cumplió una gran misión durante la colonia, pero las cosas empezaron a cambiar en el siglo XX. Ese sitio, aunque paradisíaco, era también inhóspito para la vida y la actividad humana.

En cambio para las aves migratorias siempre ha sido un regalo esa gran extensión del archipiélago, dotado de abundante humedad, calor tropical, alimentos y una red de marismas. Al parecer todo lo necesario para la vida y reproducción de valiosas especies de aves.

Entre estas reina el famoso flamenco rosado cubano, una zancuda estilizada que surca el cielo en magníficas bandadas. Su colonia se estima rebasa los 10 000 ejemplares generalmente.

Hay lugar también para las grullas cubanas y canadienses, las garzas, cigüeñas, gavilanes, tocororos (el ave nacional), la multicolor Cartacuba, sinsontes, el pato de La Florida y el Martín pescador…

No podemos citar a las más de 65 especies de aves que habitan o transitan por aquel bellísimo ecosistema el cual, los especialistas tienen en la mira para su conservación.

Allí solo se realiza un turismo de avistamiento, filmación o fotografía de las aves, jamás de caza o captura. Está prohibido y sancionado por leyes proteccionistas, cuya observancia es retadora y entraña una gran voluntad conservacionista y política.

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