Es una de las 6 salsas madres de la cocina, a partir de las cuales se preparan un sin número de salsas que se usan para darle más sabor, textura y armonía a los platillos.
Las primeras 4 salsas surgieron en el siglo XIX, obra de un reconocido gastrónomo francés de entonces llamado Marie Antonine Carême. Luego se añadieron otras más y en el siglo XX el chef Auguste Escoffier, cocinero, restaurador y escritor culinario galo, quien popularizó y actualizó los métodos de la cocina tradicional de ese país europeo, agregó una nueva lista que es la que se conoce en la actualidad.
La receta:
Ingredientes:
Mantequilla 40 g
Harina de trigo 40 g
Caldo de carne intenso o reducido 700 ml
Preparación:
Primero se prepara un roux, cocinando la harina en una sartén con mantequilla, cuando la mantequilla empieza a tostar la harina y adopte un color oscuro ya está listo.
Para hacer el fondo es necesario dorar unos huesos de carne en el horno, con los que se preparará el caldo.
Con el roux listo se lleva a una cazuela y se va incorporando el caldo poco a poco, removiendo constantemente con unas varillas para que no se formen grumos. Cuando todo el caldo se haya incorporado se deja cocinar a fuego lento para que la salsa se una bien y comience a espesar.
Una vez lista, se pasa por el colador chino, apretando con un cucharón para que pase bien fluida y se reserva. Esta salsa es perfecta para platos de carne a la plancha, asados que no generen su propia salsa y otras preparaciones, a las que da un sabor inconfundible.