testimonio de Reynaldo Rivera

Reynaldo Rivera

Panamá
Llegué en silla de ruedas y la dejé al instante porque Cuba tiene una magia, transmite una tranquilidad que no se encuentra en otra parte del mundo

El mundo conoce muy bien la leyenda sobre el resurgimiento del ave fénix de entre las cenizas y ese es el caso del joven panameño Reynaldo Rivera Staff, cariñosamente llamado por sus allegados “El Rojo”, quien logró sobrevivir a un nefasto accidente automovilístico hace ya ocho años y medio, que le provocó 19 lesiones cerebrales y cerca de 20 días en coma.

Lleno de optimismo y deseos de vivir, “El Rojo” constituye un fiel ejemplo del tesón y la entereza de una persona que no se deja amilanar por los problemas y, a pesar de haber estado al borde de la muerte, hoy día disfruta el presente a plenitud, momento que considera el más importante en la vida de una persona.

Luego de 35 días hospitalizado tras el accidente, ocurrido el 12 de agosto del 2012, contó a CubaPLUS Latinos, inicié diferentes tratamientos de terapias física y psicológica. No podía caminar, tuve afectaciones graves también en el habla y para mover los brazos.

Siete meses después, en marzo del 2013 llegué a Cuba para continuar la recuperación y fui atendido en el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), donde los fisioterapeutas Mercedes, Dunia y Ariel Lombillo, así como el Dr. Maykel López Pérez, al frente del equipo que me trató, “me ofrecieron una gran ayuda y, en poco tiempo, pude abandonar el sillón de ruedas”.

“Mi estancia en el CIREN representó un gran estímulo para mí, pues allí pude ver personas que sufrían tanto o más que yo y podían recuperarse”, dijo.

“Llegué en silla de ruedas y la dejé al instante porque Cuba tiene una magia, transmite una tranquilidad que no se encuentra en otra parte del mundo”, aseguró.

“Los cubanos, precisó, tienen algo que no tienen otros pueblos: la solidaridad humana. Eso, junto a la amabilidad y el respeto con que los especialistas tratan a los pacientes, ya sea en el CIREN o en cualquier otra institución, constituyen un gran estímulo para la recuperación”.

Después de su estancia en Cuba durante poco más de dos meses, volvió a su patria, donde prosiguió su recuperación, sobre todo con muchos ejercicios y tratamientos de rehabilitación en el Instituto Nacional de Medicina Física y Rehabilitación.

Desde hace más de un año retornó a Cuba junto a su padre, Reinaldo E. Rivera, actual embajador y cónsul general de Panamá en la isla, y ya puede caminar, hablar y mover los brazos con poca dificultad.

Aunque “El Rojo”, apodado así a causa del color de su cabello, no es dado a planificar su futuro y prefiere vivir el presente intensamente, tiene un gran proyecto de suma importancia, pues antes del accidente había compuesto cerca de 30 canciones que ha ido recuperando poco a poco.

En estos momentos, señaló, ya tengo 10 canciones grabadas y con el apoyo y la ayuda del músico cubano y mi más fiel amigo, Mayito Rivera, debemos producir un CD. Así que “la lucha continúa”, aseveró.


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