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El tiburón ballena fascina a los turistas.

Silvina Brizuela y Jacinto Elorza / Fotos: Archivo Educación y Cultura
El tiburón ballena fascina a los turistas.

No hay que adentrarse mucho en el mar. Basta alejarse 20 millas náuticas de la costa, desde Punta Sam, para encontrarse cara a cara con el más grande de todos los peces: el tiburón ballena. Ver a este dócil gigante es una de las experiencias más extraordinarias que uno puede vivir en el océano.

Su gran tamaño, y su enorme boca frontal lo hacen inmediatamente reconocible y puede ser visto vagando tranquilamente cerca de la superficie en las cálidas aguas de nuestro Estado. Su alimentación se basa principalmente en plancton y también de bancos de peces pequeños y calamares. A diferencia de los tiburones peregrinos, que simplemente filtran vastas cantidades de agua a medida que nadan, los tiburones ballena activamente succionan a su presa antes de filtrarla eficientemente y, a veces, son vistos en grupo alimentándose de grandes concentraciones de comida.

Aparecen, regularmente, en los mismos lugares en momentos específicos del año, probablemente, para capitalizar el florecimiento del plancton y eventos tales como el desove del coral.

Estos tiburones se han convertido en el punto central de la industria del ecoturismo. Cada año llegan a este destino turístico aproximadamente 20 mil personas para vivir esta aventura.

Nadar junto al pez más grande del mundo se puede hacer realidad en pocos destinos turísticos como Australia y Belice; sin embargo, el área entre Isla Holbox e Isla Contoy es el más privilegiado, ya que es a donde llega la mayor población del mundo de esta especie.

Los especialistas consideran que el tiburón ballena es una especie migratoria, por lo que no se sabe con exactitud de dónde vienen o a dónde van, pero si que les gusta vagar en aguas templadas y mares tropicales alrededor del mundo.

La presencia de los tiburones ballena en el verano, entre el norte de la Isla Contoy e Isla Holbox, se debe al agua cargada de nutrientes que genera una gran cantidad de alimento disponible; por este fenómeno, este lugar se convierte en el mejor para observar la dinámica de la especie a través de un recorrido en lancha.

El tiburón ballena es el pez más grande que existe en el planeta, puede crecer hasta los 15 metros de longitud o más, y podría pesar hasta las 12 toneladas.

Aunque actualmente se sigue capturando para comercializar la gran cantidad de aceite que guarda su hígado o para comer su carne, su mayor valor es que resulta ser un óptimo atractivo turístico.

Se calcula que sólo los buzos de Estados Unidos gastan anualmente alrededor de 1,4 billones de dólares en viajes de buceo para apreciar a este apacible gigante de movimientos cansinos, que permite a los buzos acercarse hasta muy poca distancia lo cual se convierte en una experiencia única.

Los mejores meses para observar y esnorquelear con estos fantásticos animales son junio, julio, agosto y septiembre. Acompañados de un experto en el tema, los turistas que optan por esta aventura primero reciben toda la información necesaria para entender el comportamiento de la especie, y una vez familiarizados, descienden del bote acompañados de un guía para esnorquelear y ver de cerca al tiburón ballena.

Es realmente imponente, pero a pesar de su aspecto, es muy dócil y gentil, no se asusta cuando se les aproximan buzos o nadadores a ‘snorquelear’; nadar cerca de ellos, observarlos en su propio medio es una experiencia maravillosa. Además se alimenta exclusivamente de diminutos organismos conocidos como plancton, por lo que es completamente inofensivo para los humanos. Por tal motivo se recomienda a los turistas que visiten nuestras islas vivir esta experiencia única, que difícilmente olvidarán.

El tiburón ballena es una de las tres especies de tiburones que se alimentan mediante un mecanismo de filtración de agua junto con el tiburón peregrino, y el tiburón boquiancho.

Se alimenta principalmente de fitoplancton, necton, macro algas, y kril, pero a veces también lo hace de crustáceos como larvas de cangrejo, calamares y bancos de peces pequeños, como las anchovetas, sardinas, caballa.

Los numerosos dientes de que dispone no juegan ningún papel determinante en la alimentación. De hecho, son de pequeño tamaño.

Esta especie, a pesar de su enorme tamaño, no supone ningún peligro para el ser humano. Son bastante cariñosos, y suelen ser juguetones con los buceadores.

Este tiburón es observado además de en nuestras aguas, en las Islas de la Bahía de Honduras, en las islas Maldivas, las islas Galápagos, en Filipinas, Tailandia, el Mar Rojo, Ningaloo Reef e Isla de Navidad de Australia Occidental, Tofo Beach en Mozambique, y la Bahía de Sodwana en Sudáfrica.

La mayor concentración de tiburones ballena en el mundo se encuentra en Filipinas.

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