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Limones - Tuabaquey, un paraíso para los amantes del ecoturismo

Por: Yanais Vega Bacallao, Fotos: Rodolfo Blanco Cué y Aslam I. Castellón Maure
Limones - Tuabaquey, un paraíso para los amantes del ecoturismo

A los encantos coloniales de la medio milenaria ciudad de Camagüey se suma, a tan solo 30 kilómetros por carretera hacia el norte, la Reserva Ecológica Limones - Tuabaquey, un singular paraíso donde los amantes del ecoturismo tienen la exclusiva oportunidad de practicar senderismo, observar aves endémicas, acampar en tiendas de campaña y disfrutar de los encantos de la naturaleza secreta de Cuba.

Un paraíso para los amantes del ecoturismo

A poco más de media hora de viaje se accede primero por algunos tramos de carretera y luego por el terraplén Vial Sur, hasta el Paso de los Paredones, en el mismo corazón del municipio Sierra de Cubitas, donde a disposición del visitante quedan cerca de 2 000 hectáreas para el ocio y la aventura. Ese singular desfiladero es el más hermoso de los tantos que se localizan en la referida demarcación, y en la medida que se avanza entre gigantescas rocas de origen cársico de hasta 40 metros de altura, la mejor opción es dejarse conquistar por el agradable frescor de la exuberante flora autóctona, compuesta por más de 700 especies vegetales.

Es un sitio donde abundan helechos arborescentes gigantes, líquenes y musgos, así como otros importantes especímenes de maderas preciosas: el cedro, la caoba, la baría y el ébano, varias a punto de desaparecer por la tala indiscriminada años atrás, y ahora partes de un programa de manejo ecológico de los recursos naturales dentro de la Reserva.

Un paraíso para los amantes del ecoturismo

Los excursionistas también tienen la oportunidad de atravesar las cuevas de Las Mercedes, María Teresa y Rolando, así como otras cavernas, dentro de las cuales se observan en sus paredes pictografías aborígenes, testimonio de la presencia en el lugar de los primeros pobladores cubanos. Los especialistas afirman que ahí existen extensas cuevas que aún no han sido estudiadas, y ni siquiera descubiertas por la ciencia, lo cual convierte a esa región en una de las más importantes del país en cuanto a su valor espeleológico, y a la vez le ofrece mayor exclusividad al sitio, pues cuatro de estas son Monumento Nacional.

Un paraíso para los amantes del ecoturismo

El trayecto acrecienta su atractivo en la medida que se avanza por el Cerro de Tuabaquey, el Mirador de Limones, el Paso de los Paredones, el Paso de la Vigueta y, tal vez lo mejor, queda al final: el Hoyo de Bonet.

Se trata de una gigantesca depresión de unos 90 metros de profundidad y 300 de diámetro, con el valor añadido de ser la única de su tipo en toda la isla de Cuba, y en el área del Caribe solo se encuentra uno similar en Puerto Rico. Además, el paseo deviene oportunidad de lujo para observar una amplísima variedad de aves endémicas, como la cartacuba y el tocororo, joyas multicolores de la ornitología cubana, así como la cotorra, el zunzuncito, el catey, el gavilán colilargo y la paloma perdiz, entre muchas otras.

Todas esas especies están en alto riesgo por la masiva depredación de la cual fueron víctimas, pero ahora se comienza a ver su recuperación gracias al manejo integrado de algunos de los sectores donde están ubicadas para incrementar su protección.

Un paraíso para los amantes del ecoturismo

En determinadas épocas del año, también pueden verse más de 70 especies de aves migratorias de Estados Unidos y las Bahamas, pues hacen del territorio de esta sierra su hábitat natural durante el invierno.

Aunque mucho se puede escribir acerca de las maravillas de la Reserva Ecológica Limones-Tuabaquey, nada se compara con vivir la experiencia, pues cada persona potenciará con sus vivencias lo cautivante de disfrutar de tantas bellezas de la naturaleza y sus recursos.

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