El complejo recreativo Guamá, en la Ciénaga de Zapata (occidental provincia de Matanzas), constituye un escenario turístico emblemático de Cuba, a unos 90 kilómetros del afamado balneario de Varadero y a 142 de La Habana.
Desde el mismo inicio de la excursión, resulta atractivo para el visitante un paseo por canales hacia el centro turístico propiamente, o de alojamiento, donde varias isletas tienen cabañas sobre pontones, en medio del agua.
El viaje en lancha, un criadero de cocodrilos, los palafitos, caminos de madera para permitir el acceso por sitios cenagosos y esculturas de aborígenes en las faenas de aquellos tiempos precolombinos otorgan un toque de distinción perfecto al lugar, que lleva el nombre de un cacique taíno del siglo XVI.
Con mucho que ver
Boca de Guamá es el embarcadero desde donde partir para recorridos por los canales y la laguna que conducen a los alojamientos, espacio donde también puede disfrutarse de un complejo de servicios a los viajeros, con área extrahotelera que incluye restaurante, bar, locales para la venta de artesanías y animación con espectáculos y ritos tradicionales, entre otros.
Toda la ciénaga tiene reconocimientos internacionales por su conservación medioambiental, como Reserva de la Biosfera y sitio Ramsar (humedales de importancia internacional).
Cuando el turista llega al criadero de cocodrilos, uno de los pasatiempos más demandados, enfrenta tres etapas: una para interactuar con animales pequeños y apreciar distintas especies, como la jicotea o la iguana; esta última no es propia del lugar pero fue introducida y se adaptó de manera muy satisfactoria, sin interferir con el equilibrio biológico de la zona.
La segunda es histórica y social, pues se muestra un área dedicada a los carboneros, ya que esta región fue muy pobre, de personas dedicadas a fabricar carbón (aún se produce), y diversos hornos permiten al viajero conocer dicho oficio.
Y la tercera es una excursión a donde se encuentran los cocodrilos, con especies como el Rombifer cubano, endémico de la ciénaga, y ver un criadero con diferentes secciones, donde se pueden apreciar animales recién nacidos y otros de hasta 40 años.
Resulta particularmente interesante la Aldea Taína, en una excursión que permite apreciar 26 esculturas, en las posiciones de indígenas cazando, pescando o en actividades diversas de su momento, obras de la reconocida artista cubana Rita Longa (1912-2000).
El hotel propiamente cuenta con una treintena de habitaciones estándar de guano y madera sobre pilotes, y todas las comodidades, con acceso mediante puentes y caminos, o por botes y bicicletas acuáticas, lo que otorga un encanto singular.
La comida que se ofrece es criolla y tradicional, de la mano con platillos de la llamada cocina internacional, una manera de poder satisfacer a los clientes llegados desde varias partes del mundo.
Senderismo, observación de aves y otras especies, y deportes náuticos figuran entre las modalidades turísticas que ofrece este lugar verdaderamente maravilloso que muchas personas gustan de visitar más de una vez por su atractivo vínculo entre naturaleza, historia y tradiciones.