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Jardín Botánico de Cienfuegos, un lugar muy especial

Gregorio Nex Fotos: Aslam Ibrahim Castellón
Jardín Botánico de Cienfuegos, un lugar muy especial

Las colecciones que se atesoran en el Jardín Botánico de Cienfuegos (JBC), en la región surcentral de Cuba, atraen tanto a expertos como a turistas y familias enteras que pasan agradables momentos en ese lugar.

02-jardin-botanico-cienguegos-01.jpgLa más antigua institución de su tipo en el país es también considerada la más relevante por la riqueza de sus variedades de plantas, muchas de ellas únicas en América y otras latitudes del planeta, así como por su labor investigativa orientada a continuar mejorando las especies para su uso nacional e internacional.

El JBC, situado a unos 15 kilómetros de la ciudad de Cienfuegos, cuenta con 97 hectáreas, siete de ellas de bosque natural preservado, y alberga a más de millar y medio de especies; plantas de 670 géneros de 125 familias, arbóreas en su mayoría. Según sus especialistas, el 70 % de los ejemplares son especies foráneas, procedentes de Asia, África, Oceanía y América.

La institución fue fundada en 1901 por el empresario estadounidense Edwin F. Atkins, quien había adquirido a fines del siglo XIX una fábrica de azúcar. En sus comienzos, con el nombre de Harvard Botanical Station for Tropical Reserarch and Sugar Cane Investigation y 4,5 hectáreas de extensión, tenía como propósito desarrollar estudios para mejorar las variedades de caña de azúcar y obtener otras más productivas.

02-jardin-botanico-cienguegos-02.jpgPerteneciente en la actualidad al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, entre sus colecciones figuran palmas, conjunto considerado entre los más completos e importantes del mundo; orquídeas, con más de 400 especies, bambúes, Ficus o jagüeyes, leguminosas…, todo un universo vegetal en un jardín que dispone también de instalaciones para la realización de investigaciones orientadas preservar sus variedades, fomentar nuevas especies y revitalizar aquellas en peligro de extinción, entre otros objetivos.

Numerosos turistas cubanos y extranjeros visitan cotidianamente este tesoro botánico, declarado Monumento Nacional en 1989, cuya relevancia trasciende las fronteras nacionales por sus bellezas naturales y rigor científico.

 

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